Saturday, 13 Jul 2024

El 11 de febrero se honra a las mujeres cuyas innovaciones han simplificado nuestras vidas

 
 
   

 

Desde inventoras de Wi-Fi, hasta pioneras de la radiactividad, el recorrido de las mujeres por la ciencia ha sido notable. Sin embargo, en pleno siglo XXI, persiste la necesidad de concienciar sobre el vasto número de científicas que aún no reciben el reconocimiento que merecen.
Tomemos el caso de Hedy Lamarr: su destacada contribución en el ámbito científico fue crear la primera versión del espectro ensanchado, que permitió las comunicaciones inalámbricas de larga distancia, conocido hoy como Wi-Fi, pero este invento a menudo se eclipsa por su carrera como actriz en la industria cinematográfica dorada del siglo XX.

 

Yamileth Jiménez, profesional en Química y científica de los laboratorios de BASF celebra que “Hoy es un día para reconocer que las mujeres somos y seremos esenciales en el desarrollo de la ciencia”. La compañía se siente honrada de que el equipo ecuatoriano cuente con el 44% de mujeres liderando una industria que históricamente ha sido dominada por hombres.
En Ecuador, la participación de investigadoras en la ciencia ha experimentado un notable aumento, llegando al 40%, según datos de la UNESCO. El país cuenta con grandes referentes que han incursionado en innovaciones de: biología, cambio climático, tecnología, energía sustentable, alimentación y agua.

 

Yesenia Prado, gerente de Mercadeo de Soluciones para la Agricultura en BASF, resalta que, a pesar del interés constante de las mujeres en la ciencia, las oportunidades no siempre han sido equitativas. Como ingeniera agrónoma, contribuye al progreso del agro mediante el desarrollo y comercialización de insumos agroquímicos que impulsan la agricultura del país.

 

A nivel mundial, solo el 30% de los investigadores científicos son mujeres. Alentar su participación es crucial, ya que su papel ha marcado la historia de la ciencia. Sin su contribución, avances científicos como el descubrimiento del software de computadora de Ada Lovelace o el desarrollo del protector de señal de radar de Sara Little Turnbull que sirvió para camuflar los barcos durante la Segunda Guerra Mundial podrían haberse retrasado o incluso no haber ocurrido.

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