Monday, 27 Sep 2021

En Latinoamérica el dolor lumbar crónico afecta a 60 millones de persona

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Para algunas personas el dolor lumbar crónico tiene un origen mecánico como contracturas musculares, desviaciones de la columna vertebral o escoliosis. Para otras, empieza con enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide y la espondilitis anquilosante, además de algunos tipos de cáncer. Sin embargo, el 85% de los pacientes que lo padecen de forma crónica tienen lo que los especialistas denominan “dolor de espalda no específico”, es decir que no tiene origen físico claro. Esta patología afecta a aproximadamente 60 millones de latinoamericanos y, por su intensidad, entre el 10 y 20% de ellos presenta incapacidad debido a las limitaciones para caminar, interactuar socialmente, hacer deportes e incluso dormir.

 

Esto tiene importantes efectos en la salud mental del paciente, en la capacidad para realizar actividades diarias como trabajar y, en consecuencia, en su productividad”, señala la doctora Patricia Bonilla, presidenta de la Asociación Latinoamericana de Cuidados Paliativos.

 

De acuerdo con el doctor Fernando Hidalgo, traumatólogo ortopedista, en Ecuador esta situación no es muy diferente a la región, porque esta es una de las razones más comunes por las que las personas visitan al médico. “La mayor incidencia de pacientes con dolores lumbares va del 50% al 80% y se presenta en la población económicamente activa del país. Esto nos indica que los más afectados son los trabajadores y, ante la presencia de esta enfermedad, su desempeño laboral puede verse disminuido de manera notoria”, sostiene.

 

Se estima que entre el 5% y el 30% de los pacientes en Latinoamérica abandonan sus empleos al ver limitadas sus capacidades. El doctor Juan Sebastián de la Torre, cirujano de columna, indica que en Ecuador aproximadamente 1 de cada 1.000 personas llegan a abandonar sus actividades laborales por dolor lumbar crónico y explica por qué “Esta afección puede llegar a provocar una gran incapacidad para realizar tareas cotidianas porque se produce en la columna vertebral, la que forma parte del esqueleto axial, en donde están contenidos todos los huesos del eje largo del cuerpo humano. Al estar inflamada, puede provocar dolor en cualquier momento, aun cuando la persona se encuentra en reposo”.

 

La doctora Bonilla resalta el impacto económico del dolor lumbar crónico. De hecho, en América Latina, se destina el equivalente al 2% del Producto Interno Bruto (PIB) a estos conceptos. La afección se define como el dolor localizado entre las costillas y los glúteos, y puede extenderse al dorso, la pelvis y las piernas. Si bien 8 de cada 10 de las personas experimentarán molestias en esta zona en algún momento de su vida, su cronificación implica que se prolongue por más de tres meses y está asociada principalmente a factores ocupacionales como levantamiento y transporte de cargas pesadas, así como pasar mucho tiempo sentado, malas posturas, rotaciones del tronco inadecuadas, sedentarismo y estrés laboral.

 

Para su adecuado tratamiento, es necesario un abordaje multidisciplinario y personalizado, que implica terapia farmacológica, psicológica, fisioterapia y asesoramiento nutricional. Al respecto, la doctora Bonilla resalta que en Ecuador y Latinoamérica una de las principales barreras de acceso es la falta de profesionales de salud capacitados, por lo cual es necesario ampliar la oferta académica disponible. “Se tiene que hacer un esfuerzo por considerar el dolor crónico como una especialidad en los planes de estudio, que permita que cada vez más médicos se formen y conozcan qué tratamiento prescribir según el perfil del paciente, para que efectivamente aliviemos su sufrimiento”, señala la especialista.

 

¿Cómo se puede evitar el dolor crónico lumbar?
Si bien esta afección tiene múltiples causas que requieren atención médica, la doctora Bonilla recomienda incorporar algunos cuidados para evitar la cronificación del dolor.
· Llevar una rutina sana: mantenerse activo, introducir una rutina de ejercicios, evitar fumar y llevar una dieta balanceada, permitirá mantener un peso adecuado y contribuirá al manejo del estrés.
· Mantener una postura correcta: con el tronco erguido y los hombros atrás. Si está sentado, procurar que su espalda descanse en el respaldo de la silla.
· Hacer pausas durante el día y cambiar de postura con frecuencia.
· Asegurarse de tener una postura recta en caso de que levante y transporte peso, para que el esfuerzo no se haga con los músculos de la espalda.
La especialista enfatiza la importancia de evitar la automedicación y acudir al médico al momento de presentar alguna molestia o dolor prolongado. “Un tratamiento inadecuado puede contribuir con la cronificación del dolor, dificultado el movimiento y generando complicaciones graves para la salud”, finalizó Bonilla.

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