Sunday, 28 Nov 2021

Los pacientes que han sufrido COVID-19 presentan manifestaciones hematológicas, inmunológicas, neurológicas, cognitivas y cardiacas que necesitan ser explicadas

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

 

Hace más de un año y medio se declaró a la COVID-19 como pandemia y en este lapso muchas personas se recuperaron de la enfermedad, pero otras mantienen sintomatología por semanas e incluso meses luego de pasar la infección; a esto se le conoce como el síndrome pos-COVID-19 o COVID-19 prolongado y puede presentarse con manifestaciones hematológicas, inmunológicas, neurológicas, cognitivas, cardiacas, entre otras; las cuales necesitan ser explicadas, consideradas por los médicos y conocidas por la ciudadanía. Cuando recién se conoció de la COVID-19 se habló de las afectaciones en las vías respiratorias y el daño que causa a los pulmones; sin embargo, también afecta a otros órganos y sistemas. Las complicaciones hematológicas (de la sangre), son un ejemplo, donde debido a un proceso hiperinflamatorio ocasionan una formación anormal de coágulos, que pueden generar trombos.

 

Estas alteraciones en la sangre son producto de la lucha del sistema inmunológico afectado para tratar de contrarrestar los efectos dañinos del virus. Entre las principales manifestaciones están:
Ø Coagulación intravascular diseminada
Cuando las células sanguíneas se acumulan en grandes cantidades forman coágulos que pueden causar infarto agudo de miocardio y accidentes cardiovasculares. Estos coágulos al disminuir el riego sanguíneo a piernas, hígado y riñones generan lesiones graves.
Ø Linfopenia – Baja cantidad de linfocitos
La baja cantidad de linfocitos (células encargadas entre otras cosas de defender al organismo), asociada a la presencia del virus de la COVID-19 en fase aguda, se convierte en crónica, lo que incrementa el riesgo de infecciones por bacterias, hongos u otros virus.

 

Ø Trombocitopenia – Conteo bajo de plaquetas
Las plaquetas son células sanguíneas que se forman en la médula ósea, su función es aportar a la coagulación; es decir, en casos de lesiones en un vaso sanguíneo, estas bloquean y detienen el sangrado, como parte importante del proceso de coagulación, pero si su cantidad es baja el riesgo de hemorragias es mayor. La trombocitopenia se ha demostrado que está presente en el 36,2% de los pacientes COVID positivos. Un metanálisis de nueve estudios ha sugerido que se asocia significativamente con la gravedad del COVID-19.
Ø Tromboembolismo venoso
Las condiciones médicas que se derivan son: trombosis venosa profunda, la cual se origina con la formación de coágulos dentro de las venas, frecuentemente en las extremidades inferiores y embolia pulmonar, cuando un coágulo se desprende y viaja por el torrente sanguíneo hacia los pulmones.
La enfermedad tromboembólica en la COVID-19 condiciona la aparición de accidentes cerebrovasculares, tromboembolismo pulmonar agudo, infarto de miocardio y otros eventos graves que pueden conducir a un empeoramiento importante e incluso a la muerte.
Todavía se está investigando cómo la COVID-19 afecta a las personas a lo largo del tiempo; mientras tanto, las medidas de bioseguridad, la realización de pruebas y los controles médicos deben continuar y ser permanentes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.