Wednesday, 1 Apr 2026

La autoestima como herramienta para impulsar la equidad de género

 
 
   

 

Cada marzo, el Día Internacional de la Mujer nos invita a reflexionar sobre los avances alcanzados en materia de igualdad, pero también sobre las brechas que aún persisten.

En Ecuador, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), 423.509 mujeres son propietarias de empresas, destacándose principalmente en los sectores de comercio y servicios. Además, 10.261 mujeres ocupan cargos de dirección y gerencia en en medianas y grandes empresas, consolidando su papel como agentes clave en el desarrollo económico del país.

 

Sin embargo, más allá de las barreras estructurales, hay un elemento que muchas veces pasa desapercibido y que resulta fundamental para abrir oportunidades: la autoestima. Antes de emprender, liderar o tomar una oportunidad, una mujer necesita creer que es capaz de hacerlo.

Cuando una mujer fortalece su autoestima, empieza a reconocerse, a confiar en sus capacidades y a tomar decisiones que antes parecían lejanas. Ese cambio interior suele ser el primer paso para abrir nuevas posibilidades de desarrollo personal y económico.

 

En ese camino, el acceso a oportunidades económicas sigue siendo uno de los desafíos más relevantes.

Frente a esta realidad, en Yanbal trabajamos para abrir más espacios de crecimiento. Hoy, más de 10 mil mujeres en ocho países forman parte de nuestra comunidad a través de una oportunidad real de negocio. Se trata de un modelo basado en la venta directa que les permite iniciar su propio emprendimiento comercializando productos de belleza de alta calidad, generar ingresos y crecer dentro de una red que impulsa su liderazgo y desarrollo personal.

 

Ese impacto también se refleja en su entorno. Cuando una mujer fortalece su confianza y amplía sus oportunidades, no solo transforma su propia vida; también influye en su familia, en su comunidad y en las generaciones que vienen.

Quizás esa sea una de las reflexiones más importantes en este Mes de la Mujer: el cambio no se declara, se demuestra. Se demuestra en cómo abrimos oportunidades, cómo reconocemos el talento y cómo construimos entornos donde más mujeres puedan crecer.

 

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